Tíbet: política y espíritu

Por Manuel Ruelas Zepeda*

El budismo tibetano ha enfrentado el exilio desde hace más de 50 años. El Tíbet, ahora,  es chino.  Esto ha significado que la figura del Dalai Lama es “peligrosa” y en la práctica esto ha develado que religión y política aún se encuentran imbricadas. Ya sea desde una aproximación política o devocional, el caso del Tíbet nos muestra cómo responde  una figura religiosa ante un conflicto político.

 

 

Históricamente el gobierno estadounidense es el único país que ha incumplido el veto chino a la figura de Tenzin Gyatzo, mejor conocido como el Dalai Lama, máximo exponente del budismo tibetano. Ni siquiera El Vaticano recibió a Tenzin Gyatzo el pasado 12 de diciembre  de 2014 en una muestra de cálculo político y afrenta a la soberanía y al diálogo interreligioso. Sin duda, Washington desafía a China en una muestra de poder y autonomía. Y es que desde hace décadas China mantiene un veto al Dalai Lama, ya que éste fungió como líder político del Tíbet en el exilio.

La presión es tan intensa por parte del gobierno chino que en la última visita a México —en 2013— del también líder espiritual Tenzin Gyatso, el presidente Enrique Peña Nieto y todos los funcionarios de gobierno evitaron el contacto con él. A pesar de que en marzo de 2011 el Dalai Lama anunDalai-Lama-89049ció su retiro de la vida política y su total avenencia como líder espiritual, más de una decena de países no permite su entrada. Uno de los ejemplos más ilustrativos fue la “imposibilidad de viajar” a Sudáfrica en el funeral de Nelson Mandela, y es que ambos fueron galardonados con el premio Nobel de la Paz y amigos. Anteriormente, el gobierno sudafricano le había negado la visa a Gyatso, en 2009 y 2011.

Para Pekín, el Dalai Lama representa la lucha de corte separatista del Tíbet frente a China, ya que desde 1959 —año en que miles de refugiados tibetanos salieron a causa de la victoria militar que anexaba el Tíbet a la República Popular China—  el clamor de la autonomía del pueblo tibetano ha sido la base del discurso político de Tenzin Gyatso y su gabinete en el exilio.

Tíbet antes de China

En entrevista, el doctor Roberto Hernández Hernández, jefe del Departamento de Estudios Internacionales del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, comenta que “Tíbet tiene una herencia de relaciones con China, desde hace más de 300 años sus historias convergen. Tíbet fue una teocracia dirigida por una casta de monjes, de corte feudal, con  pobreza en su población y escaso desarrollo tecnológico”. El investigador considera que “la historia nos ha enseñado a ser precavidos cuando una religión gobierna”, y la separación iglesia-Estado es un acierto porque establece lo que denominó “verdades científicas”.

Sin embargo, entender qué fue una teocracia en Tíbet exige imbuirse en una diferente cosmovisión. El monje tibetano residente del Centro Shechen Guadalajara, Khenpo Karma Tsultrim, afirma “desde el siglo X no existen reyes en Tíbet, solamente los grandes maestros espirituales gobernaban, y es que no podías tener un cargo político sin antes ser un excelente practicante espiritual” y agrega “los logros espirituales otorgan la autoridad ante el pueblo tibetano”. Además, Khenpo comenta que es un error creer que solamente el Dalai Lama fungió labores políticas, “el budismo tibetano se conforma de cuatro escuelas y cada una tiene un líder que también puede influir en decisiones políticas”.

Asimismo, Óscar Fernández, coordinador de Casa Tíbet sede Guadalajara comenta: “es verdad que Tíbet fue una teocracia por razones históricas, pero también es cierto que el gobierno en el exilio  tibetano cuenta con una democracia con parlamento, en el cual el Dalai Lama no tiene injerencia. Su Santidad ha dicho que los tiempos han cambiado”.

El imperio chino

En 1950 las tropas chinas invadieron la capital tibetana, Lhasa. A partir de ese momento, la política china puede ser comprendida en dos períodos históricos, comenta Hernández, el primero de ellos “la llamada Revolución cultural que fue por la década de 1960 y 1970, durante la cual el Partido Comunista Chino fue implacable, destruyendo la herencia cultural y religiosa tibetana, pero esto no solo ocurrió en Tíbet sino en todo el país; después, en la década de 1980 a nuestros días, el gobierno chino coquetea con el capital y la flexibilización en torno a las creencias y culturas”. En la actualidad, se permite el culto budista, con la clara prohibición de manifestar una idea política, ya que “el poder no se toca en China”, agrega.

Óscar Fernández ha visitado el Tíbet en tres ocasiones y comenta que allí “nadie puede tener una imagen del Dalai Lama o decir en público su adhesión a un Tíbet libre; la desaparición forzada, la tortura, el espionaje y la total militarización de la zona configuran el escenario de despojo sobre la población, cultura y medio ambiente que sufre el pueblo tibetano”. En este contexto, “es fácil entender porque se inmolan a sí mismos los tibetanos”, concluye.

Ante esta situación, responde Khenpo Karma “los grandes maestros que se atrevieron a hablar en contra del gobierno chino fueron asesinados o nadie sabe de ellos”. También comenta que el gobierno chino se ha entrometido en la decisión y posterior secuestro de un niño tibetano, la reencarnación del Panchen Lama, la segunda autoridad política y espiritual del Tíbet : “es paradójico que un estado no religioso, por no decir ateo, como el chino, secuestre y utilice políticamente algo que considera superstición”.

Los entrevistados comulgan en la idea de que el poder es el centro de la justificación de las acciones del gobierno chino. Hernández comenta “China tiene más de 50 minorías nacionales y el caso tibetano se repite en otras de sus fronteras. No va a permitir autonomías China; al contrario, ya fueron por Taiwan y Hong Kong. Además es una potencia económica y militar que internacionalmente tiene un enorme peso”.

Los Tíbet de hoy

Quizá podemos hablar de que existen varios Tíbet por el mundo: la provincia china, el gobierno en el exilio y la gran cantidad de personas regadas por el mundo interesadas en preservar el legado espiritual y cultural tibetano.

La provincia China del Tíbet “hay mucho desarrollo económico, minas, presas, carreteras y una gran línea ferroviaria que sirve a la inmigración china a la región y como base de la máquina de guerra china” comenta Fernández, y agrega “aunado al progreso chino llegaron la prostitución, la drogadicción y millones de chinos incentivados fiscalmente a colonizar la zona”. Asimismo, Hernández dice “el neoliberalismo exige que sepan mandarín e inglés, si no es así el tibetano se queda rezagado; sin duda China es una máquina de progreso”, con ello la prosperidad ha llegado a los chinos inmigrantes y  se ha formado una separación racial entrNEPAL_rights_monke el tibetano y el chino.

Por su parte el gobierno en exilio se localiza en Dharamsala, India; además, forma una gran comunidad de refugiados en Nepal y Bután. Su función central es la promoción de la defensa de los derechos humanos del pueblo tibetano. Después de que el Dalai Lama declinó a su puesto político, es “tajante para no contestar preguntas de orden político”, así lo considera Fernández, quien además fue el fotógrafo oficial en las cuatro visitas a México del Dalai Lama. Al respecto, Khenpo Karma asevera “Dalai Lama tiene y tuvo siempre clara la división entre los asuntos políticos y sus deberes espirituales, a cada uno le dio su lugar y los asumió con responsabilidad”.

Desde hace unos años las exigencias de Tenzin Gyatso son del orden de derechos humanos, y no sobre la separación de Tíbet de China. Sin embargo, la presión política a la que China somete a numerosos países hace que sea común para el Lama padecer un desaire por parte de varios gobiernos en el mundo. “Lo que está esperando China es que muera el Dalai Lama”, agrega Fernández; sin embargo, lo que puede preverse por parte de los especialistas consultados es que el movimiento a favor de la defensa de la cultura tibetana seguirá vivo en la arena espiritual y política.

Cabe citar que en su tercera visita a México, el Dalai Lama abarrotó el Estadio Azul de la capital, con cerca de 30,000 asistentes, aun cuando se considera que apenas hay cinco mil budistas en México. Y es que “el proyecto actual del Dalai Lama es la construcción de las bases de una ética mundial; en este sentido es ridícula la posición de China en contra de un líder que no tiene armas ni un discurso beligerante”, concluye Fernández.

Ruelas

 

 

 

*Estudió Comunicación Pública en la Universidad de Guadalajara. Interesado en la divulgación del conocimiento espiritual. Entiéndase desde espíritus bebibles hasta presencias del “Dark side”.

 

Elias González Gómez 2016-01-13T15:36:23+00:00